lunes, 28 de abril de 2014

CRONICA DEL MIERCOLES SANTO 2014 (I)

Desde el Blog "Prendido en Úbeda" (recordamos NO OFICIAL de la Hermandad), una vez transcurridas las primeras semanas posteriores a la magnífica Semana Santa de este año 2014 en la que solamente la Hermandad del Resucitado no pudo realizar su procesión el Domingo de Resurrección debido a las inclemencias meteorológicas y con el reposo que el tiempo otorga, queremos analizar a través de la siguiente crónica que dividiremos en dos partes la Estación de Penitencia de nuestra Hermandad el Miércoles Santo pasado.

El Miércoles Santo amanecía despejado, sin probabilidad alguna de lluvia, algo totalmente atípico en los últimos años y que dotaba de una tranquilidad inusitada a los hermanos que se acercaban a primeras horas del día al patio del Colegio Salesiano para contemplar a Cristo Prendido sobre su paso de misterio. Este año, con motivo del décimo aniversario de la primera salida procesional y tras petición solicitada por un grupo de hermanos, el Señor aparecía en su paso con la manos cautivas, ya prendido, luciendo túnica granate y estrenando mantolín dorado con bastante menos volumen y longitud al que normalmente ha portado otros años, perdiendo con ello quizás el movimiento característico que este atuendo incorporaba a la imagen con el andar costalero. El exorno floral era sencillo pero elegante como acostumbra, protagonizado por amplios capullos de rosas rojas con helechos que dejaban entrever la hojarasca churrigueresca de la canastilla.


Y llegó la hora esperada. Tras la Misa Preparatoria se organizaba el cortejo de nazarenos, con un número similar al del año pasado y protagonizado gracias a Dios por la gran cantidad de niños que lo nutren y por una representación de la Orden de Caballeros Ballesteros de Santa Vera-Cruz del Rey Fernando III por invitación expresa de la Junta de Gobierno tras una charla pronunciada en la Cuaresma. Al otro lado del Colegio la cuadrilla de hermanos costaleros preparaban su "ropa" de trabajo, se fajaban y esperaban el ansiado momento de comenzar el recorrido procesional. La Banda del Amor, con sus marchas de ordinario, se situaba junto a la puerta de salida del Colegio, que abriría sus puertas a las diez y cuarto de la noche, un cuarto de hora más tarde de lo estipulado.

La espectacular Cruz de Guía que otrora era sostenida por nazarenos hispalenses del Polígono de San Pablo (con su lagarto trepando por los roleos, este año dado a conocer de una manera más general a la ciudad gracias a una fotografía en un medio de comunicación local y desconocido por muchos hermanos) abría paso a los nazarenos. El cuerpo de acólitos ceriferarios y turiferarios anunciaban la llegada inmediata del paso de misterio, con la cera sacramental totalmente encendida en sus candelabros de guardabrisas, que se presentaba otro año más a los sones de la Marcha Real y "Prendío por Amor", primera marcha dedicada por la Banda del Amor hace unos años a nuestro titular cristífero. Ya desde las primeras "chicotás" se vislumbraba el buen trabajo de la cuadrilla de costaleros, con una mecía valiente y elegante, reflejando el espíritu salesiano ("siempre alegres" decía D. Bosco) y que cada año consolida aún más un estilo ya totalmente propio y definido y que el pueblo de Úbeda espera y valora. Tras la primera levantá la mano izquierda de Judas se desencajó, pero rápidamente fue repuesta y el incidente quedó solucionado. Este año la cuadrilla iba con fuerza y con ganas, y desde el principio, podemos decirlo así, se "dejó notar".



El primer tramo del itinerario se desarrolló a un buen ritmo, sin excesivas paradas, por lo que se recuperó el tiempo perdido por la salida tardía para llegar a la hora prevista a San Isidoro. Destacó en esta primera parte el paso por la Calle Nueva, con revirá desde el Callejón de Santiago con una chicotá que enlazó tres marchas seguidas: "Requiem", "Sobre los pies te lleva Sevilla" y "Traición", esta última estrenada en ese momento, también dedicada a Cristo Prendido y con un andar muy trabajado y valorado por el público. Justo a mitad de la calle se dedicó una emotiva levantá "a pulso" al recientemente fallecido padre de nuestro capataz Maikel y de otros familiares que también participaban en la procesión, ya fuera como costaleros, miembros de la Banda o hermanos con su medalla con la marcha "Un recuerdo". Una petalada de flores recibió al Señor encarando por primera vez el templo de San Isidoro a los sones de "En tu angustia", dedicada a la preciosa Virgen del Viernes Santo que recoge a Cristo yacente en su interior. Ya pasadas las once y media de la noche y con el Claro bajo totalmente repleto de ubetenses bajo las notas de "Entre azahares una oración", el paso de misterio lentamente y con una cadencia muy suave encaró la puerta principal donde esperaba la sublime efigie de Nuestro Señor en la Columna para recibir a Cristo Prendido. El Director Espiritual y el Hermano Mayor realizaron  Estación de Penitencia y Protestación pública de fe. El objetivo primordial de la Hermandad había sido alcanzado.


Fotografías: Cristobal López Gándara y Manuel J. Ordera.